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jueves, 19 de febrero de 2009

Contaminación Acústica en Sevilla


Sonido es el agente físico que impresiona el sentido del oído. El sonido se produce por vibraciones de los cuerpos y se transmite por un medio material en forma de movimiento ondulatorio. El oído humano es apto para percibir sonidos comprendidos entre 20 y 20.000 hercios o vibraciones por segundo, siendo su sensibilidad máxima entre 2.000 y 5.000 hercios.
El ruido es un sonido inarticulado, por lo general desagradable y no deseado. Para su medida se utiliza una escala logarítmica porque la sensibilidad que presenta el oido humano a las variaciones de intensidad sonora sigue una escala aproximadamente logarítmica, no lineal. El decibelio (dB) es la unidad relativa empleada en Acústica, tomando 20 micropascales como presión umbral (P0). Su expresión es 20 log P/P0.
Como ejemplos de niveles de ruidos tenemos:
- Pájaros trinando: 10 dB.
- Biblioteca: 30 dB.
- Zonas residenciales: 40 dB.
- Conversación normal: 50 dB.
- Reloj despertador: 80 dB.
- Claxon automóvil: 90 dB
- Discoteca: 100 dB.
- Martillo neumático: 110 dB.
- Despegue avión (a 60 m.): 120 dB
- Trueno: 130 dB
- Umbral del dolor: 140 dB.
- Pérdida auditiva irreversible: 180 dB.

Etimológicamente ruido procede del termino latino rugitus (rugido). La función de la percepción del ruido por los animales, incluido el hombre, es la alarma. En contraste con ello, la de los sonidos no ruidosos es la comunicación. Todos los animales reaccionan ante el ruido huyendo, escondiéndose o enfrentándose agresivamente a su causa. El hombre no es una excepción. En él se dan instintivamente las mismas reacciones aunque con frecuencia moduladas o inhibidas por la voluntad, lo que incrementa el nivel de estrés.
El ruido incide en la calidad de vida y puede provocar efectos nocivos a nuestra salud. Por ello la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece como límite aceptable 65 dB durante el día y 55 dB durante la noche. Según estudios de la Organización Mundial de la Salud, el ruido ambiental puede provocar: reducción permanente de la audición, trastornos del sueño y la conducta, fatiga mental, dificulta la atención, conductas antisociales…

Hemos medido el ruido, con un sonómetro calibrado tomando 20 micropascales como presión umbral, en distintos puntos de Sevilla y los valores obtenidos están fuera de los límites establecido por la Ordenanza Municipal de ruido.
Varias Asociaciones hemos denunciado al Ayuntamiento por no haber elaborado los mapas de ruido según prevé la ley y por no haber renovado la declaración de zonas afectadas.